

No todas las películas románticas hablan realmente de amor. Algunas hablan de sentirse perdido, desconectado, vacío… y de encontrar, aunque sea por un instante, a alguien que entienda exactamente cómo te sentís.
Eso es lo que convierte a Perdidos en Tokio en una de las películas más especiales que hoy pueden encontrarse en Netflix.
Dirigida por Sofia Coppola y estrenada en 2003, la cinta se aleja de las fórmulas clásicas del romance para construir algo mucho más íntimo y emocional: una historia sobre la soledad, el vacío existencial y esas conexiones inesperadas que aparecen cuando más se necesitan.
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